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Delegación Mag+s Brasil


Natalia Hernández S.

  En Colombia, Programa Magis participa en la Claveriada

Entre los días 3 y 6 de noviembre, el Programa Magis Brasil, representado por una delegación de cuatro jóvenes brasileños, participó en la Claveriada 2017, evento realizado cada tres años por la Red Juvenil Ignaciana de Colombia.

Inspirada por la entrega generosa e incondicional del jesuita San Pedro Claver, la Claveriada reúne a jóvenes participantes de diferentes lugares de Colombia para reflexionar, compartir y buscar conjuntamente, a luz de la espiritualidad ignaciana, caminos de justicia y paz para su país.

En 2017, el evento presentó el tema “Testigos de amistad y reconciliación”, mensaje extraído de la Congregación General 36 de la Compañía de Jesús, destinada para todas las zonas de conflicto y guerra en el mundo donde existe presencia jesuita. Ayla, Diego, Bruno y João, que juntos configuran la delegación brasileña en la programación de actividades, compartieron sus sentimientos, percepciones y actividades.

Claveriada 2017: conexiones, compromisos y abrazos para toda una vida

En una de sus más bellas obras, titulada “El libro de los abrazos”, el autor uruguayo Eduardo Galeano escribe que “mientras sucedía, aquella alegría ya estaba siendo recordada por la memoria y soñada por el sueño”. Y que ella no terminaría nunca. Es de esta manera - llena, por lo tanto, de afecto y cariño - que iniciamos nuestra breve descripción de lo que fue para nosotros, Delegación Brasil, la experiencia de vivenciar la Claveriada 2017 en Buga, municipio del interior de Colombia.

Tal vez la expresión que más sintetiza nuestra mirada sobre el evento y el paso por el país como un todo sea intercambio. Intercambio de compartir, de vidas, de vivencias. De cultivos, informaciones y sonrisas. Un intercambio espiritual, mucho más que puramente físico, teniendo en cuenta que el contacto que tuvimos fue capaz de atravesar nuestras limitaciones humanas y pudo potenciar, en nuestras mentes y actitudes, el deseo sólo de en todo amar y servir. Ser más y experimentar el Magis. Cruzar las barreras y llegar de forma bonita al corazón de tanta gente.

En cuanto a la reconciliación, la Claveriada, el mayor encuentro de jóvenes con espiritualidad ignaciana realizado en Colombia, cumplió hábilmente su objetivo de provocar en nosotros, sus más de 250 participantes de distintos lugares del país, la sede de reflexión sobre el tema. Fue enriquecedor percibir, por ejemplo, cómo la temática pensada exclusivamente para el encuentro está tan íntimamente ligada no sólo al plano religioso, sino, sobre todo, a la historia de la propia nación que sedujo la experiencia.

A los más desavisados, cabe aquí la información de que el suelo colombiano fue escenario, durante más de cinco décadas, de extrema violencia y exterminio de niños, jóvenes y adultos de diferentes sectores de la sociedad. Un pasado triste, que salió a la luz, en el evento, de manera sensible, aunque no menos fuerte y crítica. Siempre con el intenso deseo de reconciliación, perdón y evaluación de nuestras propias actitudes, ya que ellas son reverberadas, directa o indirectamente, en un otro.

Por ello, talleres, testimonios y toda una gran oferta de compartir y hablar sobre los desafíos de la juventud colombiana y latinoamericana para ahora, ante un mundo que pide de nosotros misericordia, paz y acciones concretas. Nos pide una mirada cristiana ante tantas adversidades y percances en la vida cotidiana. Nos pide una atención mayor al pequeño, al simple, a lo que generalmente pasa desapercibido en la carrera nuestra de cada día. Para que podamos transformarlo en algo mayor, de sentidos profundos.

El compromiso de fortalecer, entonces, la Red Juvenil Ignaciana, quedó marcada durante los cuatro días de evento, que sonó como un puntapié inicial para todo lo que vendrá por delante.

En el retorno a nuestros hogares, corresponde a nosotros, a la unión y comunión de fuerzas, ideas y proyectos, buscando, de forma particular, una mejor articulación de trabajos con miras a emprender discusiones de alcance más amplio y efectivo.

Expresamos nuestro mayor agradecimiento a todos los jóvenes que se alejaron de su rutina y pudieron experimentar el mensaje del Cristo Amigo, siempre en dosis de alegría y amor singulares; a todos los organizadores y voluntarios del evento que, conscientes de su responsabilidad y trabajo, pudieron reavivar la llama de la luz en tantos corazones; y, en especial, a la Compañía de Jesús y sus representantes directamente involucrados, especialmente al padre Stivel, por la demostración de inmenso celo y fe durante toda la conducción de las actividades.

Hicimos amigos, hicimos hermanos, constituimos familia durante las casi dos semanas que estuvimos en Colombia. Hemos hecho conexiones, establecemos compromisos. Concedemos y pedimos abrazos para toda una vida. Son centellas de nosotros que ciertamente no quedarán suspendidas en el aire, pero nos motivará a seguir siempre creyendo en nuestro potencial y en el de tantas otras personas de transformar vidas, potenciar emociones. Vivir y dejar vivir. Y ver a Dios en todas las cosas. Y creer, cultivando la armonía, la acogida y la comunión de pensamientos y acciones.

Porque, al final, a pesar de pertenecer a países diferentes, formamos un solo pueblo, un solo continente, una sola voz, una sola construcción. Comprendemos esto a cada diálogo realizado, cada uno comparte. Son las mismas luchas, las mismas batallas, los mismos contrastes. Sin embargo, también las mismas alegrías y ganas. Igualdades en las diferencias. Un solo lenguaje espiritual: el del amor.

Vamos, así, al mundo, siendo testigos de amistad y reconciliación. Pies en la carretera, entonces! ¡Y que Dios nos acompañe!

Fortalecidos en la fe y en la comunión,

Delegación Mag+s Brasil
Ayla Tapajós, Bruno Victor, Diego Barbosa e João Melo.

Nota traducida del portugués al español por Luis Carlos Campos S.J.

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