Cargando...

Experiencia de Camino Claver en el Eje Cafetero


  Mi experiencia en Camino Claver

A partir de hoy compartiremos las experiencias redactadas por peregrinos participantes del Camino Claver 2017- Eje Cafetero. Hoy es el turno de Gustavo Palacio, integrante de Huellas Bucaramanga.

Por Gustavo Palacio

Ser caminante es percibir y recorrer parte de nuestro mundo. Es una experiencia de aventura, de nuevos paisajes y personas, de diferentes caminos y lugares. Sin embargo, caminar no sólo es una percepción física al contrario de lo que normalmente se cree, es una experiencia que incluye el estado emocional, psicológico y espiritual de la persona quien la vive. Teniendo en cuenta todos estos aspectos inicio mi recorrido de lo que ha significado ser un peregrino en Camino Claver 2017.

Comenzar, por lo general, es una tarea difícil. El inicio y especialmente en mi caso fue pesado debido al cansancio y carga mental con la que llegaba a Camino. Aunque, este sentimiento poco a poco se diluida debido a las ganas y a los nuevos paisajes que encontraba a lo largo del recorrido. El Valle del Cócora es un ejemplo de majestuosidad de la naturaleza, y una razón de porque nuestra conciencia debe ser dirigida a cuidarla y conservarla. Esa es una gran lección en toda la experiencia, la conexión con el medio ambiente y su cuidado es vital para nuestra vivencia como seres humanos.

Vivir cada paso fue fundamental, sentir el cansancio y el esfuerzo para llegar a cada lugar, a pesar de la lluvia, del sol y del clima en general. No olvidaré el camino hacía Filandia con la lluvia y niebla en compañía, la angustia de lo mojado y cómo poco a poco el calor de nuestras fuerzas y el calor humano apaciguaba todas esas ansiedades. Precisamente es la unión con las demás personas uno de los aspectos para que caminar sea una experiencia enriquecedora, no sólo en paisajes y lugares, sino en historias, experiencias, metas y de ayuda mutua a pesar las diferencias.

Poco a poco y hasta la última llegada, supe todo la energía que se puede dar en lograr los objetivos de vida, supe que puedo dar más de lo que mi mente, de manera engañada limita. Aprendí que las relaciones humanas son muy importantes para un buen estado personal, aprendí a escuchar y a ser prudente, cualidades que hoy valoro en demasía. Valoro cómo las otras personas tienen un punto de vista de uno y que cada quien tiene una forma de ver tus cualidades y debilidades de manera respetable y franca. Debo agradecer por todo lo aprendido a mis compañeros de comunidad, a los asesores que con su esfuerzo permitieron esta gran experiencia y a los padres por permitirnos encontrarnos con Dios en las oraciones. También debo a gradecer a Salento, Circasia, Filandia, Quimbaya y Montenegro y en general de los lugares del Quindío, por cada uno de los paisajes y personas con la que uno se encuentra.

Para concluir, Camino Claver es una oportunidad para hacerte rico, no con dinero cómo mucha gente desea, sino con espiritualidad, con la presencia de Dios y del otro, y para hacerte fuerte emocional y físicamente.

Comentar vía Facebook